4 sept. 2017

Cuando yo no era yo, de Anabel Sáiz Ripoll

Cuando yo no era yo
Anabel Sáiz Ripoll
Colección DOSORILLAS
Amazón Publishing, 2017.

Cuando yo no era yo, de Anabel Sáiz Ripoll, es una novela de iniciación que entrega personajes profundamente humanos y situaciones en las que todos nos podemos reconocer. 
La protagonista, Teresa, es una vigorosa voz narrativa tanto de su propia historia como de las historias de los demás. Se trata de una adolescente en plena etapa de rebeldía que no deja de examinarse a sí misma y que intenta en todo momento de ser sincera. 

Teresa va revelando paulatinamente toda la madeja existencial que está detrás de su rebeldía, una serie de situaciones desencadenadas por la temprana muerte de su padre,  y una vehemencia de temperamento que busca desesperadamente un cauce para desarrollarse, para ser en plenitud.

En esta dialéctica del Conócete a ti mismo, que la autora despliega con singular maestría, se incorpora una exquisita crónica de usos y costumbres y paisajes e historia de Tivissa, un pueblo catalán del que acabamos enamorándonos y anhelando conocer, de tal manera Anabel Sáiz Ripoll sabe entregar los tesoros de las pequeñas cosas.

El interés no decae jamás en el transcurso de la novela. Asombra cómo el aparente castigo que impone una madre desesperada a su hija adolescente: un cambio de residencia de Madrid al pueblo de los abuelos, se convierte en toda una épica en la que Teresa descubre por sí misma lo que nadie le había contado de sus orígenes, del por qué de su nombre, de la actitud de su madre y encuentra misteriosamente vivo el recuerdo de su padre, Oriol.

Todo se aquilata y todo significa. Con Teresa miramos viejas fotografías y nos dolemos en alma propia de la cicatriz de la guerra civil, con ella recordamos días de hambre y de oscuridad que vivieron los abuelos, pero también la memoria orgullosa del Temple y del castillo de Miravet, historia con mayúsculas que Teresa descubre por sí misma y que la asoma una vez más al misterio y al infinito de la vida humana.

La adolescencia es ese período de la existencia en que todo es milagroso, en que todo tiembla y duele con la inmisericordia de lo que está intensamente vivo. Anabel Sáiz Ripoll conoce bien los recovecos del alma adolescente y por eso puede construir estas novelas en que el espíritu del protagonista es capaz de desenvolverse, luchar y conquistar un estadio nuevo. La experiencia lectora es muy refrescante, pues después de transitar por esos paisajes de Tivissa, de casi escuchar el catalán que se entrevera en la textura de la novela  como una fuente cantarina, también nosotros adquirimos una nueva entonación del alma.